1518 – Equinoccio Mall (MESURA + LKS)

Por tendencia natural, preferimos lo real a lo impostado; lo auténtico a lo artificial. Algunos centros comerciales adolecen de cierto aire artificioso e incluso asfixiante que es preciso combatir.

Un centro comercial debe ser entendido como un gran paraguas que protege y agrupa los elementos que se cobijan debajo de él. Pero más allá de su función aglutinadora, todo centro comercial trata de formar una entidad superior a la suma de sus partes, es decir, al continente, ya que éste influye en cómo percibimos su contenido.

El centro comercial Equinoccio es probablemente el centro más concurrido de Majadahona, un punto de encuentro familiar que, para nuestra sorpresa, presentaba una imagen desestructurada, fría, oscura e incómoda, fruto de su pasado como zona de discotecas.

De manera que el objetivo del proyecto fue renovar esa imagen, confiriéndole una nueva identidad que, reforzara la marca Equinoccio (y su posicionamiento familiar) a través de la creación de una atmósfera cálida, confortable, e incluso doméstica, que devolviera el protagonismo a sus tres grandes espacios, que se encontraban en el olvido. Para lograrlo, se trató de potenciar al máximo el uso de la vegetación designándola como un nuevo nexo de unión entre los tres espacios para así dotarlos, no solo de una cierta cohesión, sino también de una calidad (y calidez) lumínica que aportara tranquilidad calma y sosiego.

La disposición original limitaba la visibilidad y era un obstáculo para acceder a toda la zona de restauración. Era necesario mejorar el acceso a través de una actuación en suelos y techos que permitiera lograr, además de una idea unitaria, una jerarquía de orden superior que reforzara la idea de marca Equinoccio.

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1518 – Equinoccio Mall (MESURA + LKS)

1518 – Equinoccio Mall (MESURA + LKS)

Por tendencia natural, preferimos lo real a lo impostado; lo auténtico a lo artificial. Algunos centros comerciales adolecen de cierto aire artificioso e incluso asfixiante que es preciso combatir.

Un centro comercial debe ser entendido como un gran paraguas que protege y agrupa los elementos que se cobijan debajo de él. Pero más allá de su función aglutinadora, todo centro comercial trata de formar una entidad superior a la suma de sus partes, es decir, al continente, ya que éste influye en cómo percibimos su contenido.

El centro comercial Equinoccio es probablemente el centro más concurrido de Majadahona, un punto de encuentro familiar que, para nuestra sorpresa, presentaba una imagen desestructurada, fría, oscura e incómoda, fruto de su pasado como zona de discotecas.

De manera que el objetivo del proyecto fue renovar esa imagen, confiriéndole una nueva identidad que, reforzara la marca Equinoccio (y su posicionamiento familiar) a través de la creación de una atmósfera cálida, confortable, e incluso doméstica, que devolviera el protagonismo a sus tres grandes espacios, que se encontraban en el olvido. Para lograrlo, se trató de potenciar al máximo el uso de la vegetación designándola como un nuevo nexo de unión entre los tres espacios para así dotarlos, no solo de una cierta cohesión, sino también de una calidad (y calidez) lumínica que aportara tranquilidad calma y sosiego.

La disposición original limitaba la visibilidad y era un obstáculo para acceder a toda la zona de restauración. Era necesario mejorar el acceso a través de una actuación en suelos y techos que permitiera lograr, además de una idea unitaria, una jerarquía de orden superior que reforzara la idea de marca Equinoccio.