1560 – Hospitality Moto GP

Mejor acoger que deslumbrar

-… ¿Qué característica fundamental define un motorhome? ¿Qué es lo que mejor identifica a ese extraño artefacto móvil y tecnológicamente avanzado, mitad camión mitad oficina?
¿Su condición de temporalidad o movilidad? ¿O se trata acaso de su carácter tecnológico?...

Lo que mejor define un motorhome (al menos desde nuestra visión de arquitectos) es el hecho de proporcionar una respuesta a las necesidades de búsqueda de refugio, sosiego y confort para el trabajo en un entorno difícil y no permanente.

Esta era la opinión también de la Federación Internacional de Motociclismo que precisaba de un motorhome para el desempeño de sus funciones en el Paddock de los circuitos.

El objetivo principal del proyecto, lejos de ser un reto tecnológico y de ingeniería (sin obviarlo,) era el de alojar en el interior del motorhome a los representantes de dicha federación y darles la posibilidad de que pudieran recibir también ahí a sus destacados invitados.

La clave del proyecto era, de alguna manera, añadir al buen saber hacer de las ingenierías más especializadas, la visión que el arquitecto más domina: la de habitar.

Lejos de querer deslumbrar con fastuosos diseños, se quería dotar al espacio de la cualidad espacial adecuada creando una atmósfera cálida.

El encargo presentaba un reto apasionante, no solo por su carácter efímero/móvil, que obligaba a esforzarse en una enorme precisión de ingeniería hidráulica, sino también porque estaba emplazado en entornos acuciados por ruidos ensordecedores que desviaban la atención. Se trataba de un auténtico circo, pero en lugar de buscar la notoriedad en el ‘Hall of Fame’, el proyecto buscaba crear un pequeño refugio de sosiego y tranquilidad.

El hábitat del motorhome, el paddock, era un lugar con una dualidad contrapuesta; un espacio que ocupaban centenares de aficionados a lo largo del día, a la vez que un entorno de trabajo para muchas otras personas sometidas a una gran presión. El proyecto respondía a esa dualidad de uso con una planta baja de restauración que cobijaba a todos los invitados de la FIM y una Planta primera de oficinas, un lugar de trabajo para todas aquellas personas que cada 15 días viajaban por toda Europa alojados en los circuitos de motociclismo. Buscábamos proporcionar una atmosfera doméstica, cálida, tamizando la luz a través de una gran celosía que a su vez proporcionaba una sensación de privacidad en contraste con el mundo ruidoso del exterior. Un lugar donde se pudiera estar y trabajar a gusto.

Cada decisión de proyecto debía contemplar con precisión las dos posiciones del camión: replegado y en movimiento, o desplegado tanto vertical como horizontalmente, así como todas las piezas desmontables que tenían que quedar apiladas y encajadas como sí de un gran puzzle se tratase. Un trabajo fascinante de ingeniería y construcción.

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1560 – Hospitality Moto GP

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Mejor acoger que deslumbrar

-… ¿Qué característica fundamental define un motorhome? ¿Qué es lo que mejor identifica a ese extraño artefacto móvil y tecnológicamente avanzado, mitad camión mitad oficina?
¿Su condición de temporalidad o movilidad? ¿O se trata acaso de su carácter tecnológico?...

Lo que mejor define un motorhome (al menos desde nuestra visión de arquitectos) es el hecho de proporcionar una respuesta a las necesidades de búsqueda de refugio, sosiego y confort para el trabajo en un entorno difícil y no permanente.

Esta era la opinión también de la Federación Internacional de Motociclismo que precisaba de un motorhome para el desempeño de sus funciones en el Paddock de los circuitos.

El objetivo principal del proyecto, lejos de ser un reto tecnológico y de ingeniería (sin obviarlo,) era el de alojar en el interior del motorhome a los representantes de dicha federación y darles la posibilidad de que pudieran recibir también ahí a sus destacados invitados.

La clave del proyecto era, de alguna manera, añadir al buen saber hacer de las ingenierías más especializadas, la visión que el arquitecto más domina: la de habitar.

Lejos de querer deslumbrar con fastuosos diseños, se quería dotar al espacio de la cualidad espacial adecuada creando una atmósfera cálida.

El encargo presentaba un reto apasionante, no solo por su carácter efímero/móvil, que obligaba a esforzarse en una enorme precisión de ingeniería hidráulica, sino también porque estaba emplazado en entornos acuciados por ruidos ensordecedores que desviaban la atención. Se trataba de un auténtico circo, pero en lugar de buscar la notoriedad en el ‘Hall of Fame’, el proyecto buscaba crear un pequeño refugio de sosiego y tranquilidad.

El hábitat del motorhome, el paddock, era un lugar con una dualidad contrapuesta; un espacio que ocupaban centenares de aficionados a lo largo del día, a la vez que un entorno de trabajo para muchas otras personas sometidas a una gran presión. El proyecto respondía a esa dualidad de uso con una planta baja de restauración que cobijaba a todos los invitados de la FIM y una Planta primera de oficinas, un lugar de trabajo para todas aquellas personas que cada 15 días viajaban por toda Europa alojados en los circuitos de motociclismo. Buscábamos proporcionar una atmosfera doméstica, cálida, tamizando la luz a través de una gran celosía que a su vez proporcionaba una sensación de privacidad en contraste con el mundo ruidoso del exterior. Un lugar donde se pudiera estar y trabajar a gusto.

Cada decisión de proyecto debía contemplar con precisión las dos posiciones del camión: replegado y en movimiento, o desplegado tanto vertical como horizontalmente, así como todas las piezas desmontables que tenían que quedar apiladas y encajadas como sí de un gran puzzle se tratase. Un trabajo fascinante de ingeniería y construcción.