1628 – Cloud Coworking

En la sexta planta de una antigua sucursal bancaria recientemente convertida en edificio de oficinas, se ubica un nuevo espacio de coworking, con una superficie de 750 metros cuadrados.

El coworking cuenta con espacio para albergar setenta puntos de trabajo, diez despachos privados, dos salas de reuniones y una zona común de descanso. El conjunto se abraza por unas vistas privilegiadas del centro de Barcelona, que fomentan un confort extraordinario tanto para el trabajo individualizado como en equipo.

 

El espacio se distribuye mediante dos ambientes que cohabitan a lo largo de toda la superficie:

Los espacios cerrados, silenciosos y de concentración, son tratados con tonalidades tenues más apagadas y una iluminación más doméstica. Éstos se concentran en el centro del coworking.

Contrariamente, en los espacios comunes de trabajo, el color blanco inunda mobiliario y revestimientos, dotando a éste del dinamismo propio de la flexibilidad y polivalencia del trabajo en equipo. Estos espacios se posicionan en el perímetro, tocando a fachada, para aprovechar toda la iluminación natural proveniente de las numerosas aberturas en fachada.

Esta distribución circular fomenta el dinamismo propio de un espacio en el que la máxima a conseguir es el trabajo colaborativo y cooperativo.

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1628 – Cloud Coworking

1628 – Cloud Coworking

En la sexta planta de una antigua sucursal bancaria recientemente convertida en edificio de oficinas, se ubica un nuevo espacio de coworking, con una superficie de 750 metros cuadrados.

El coworking cuenta con espacio para albergar setenta puntos de trabajo, diez despachos privados, dos salas de reuniones y una zona común de descanso. El conjunto se abraza por unas vistas privilegiadas del centro de Barcelona, que fomentan un confort extraordinario tanto para el trabajo individualizado como en equipo.

 

El espacio se distribuye mediante dos ambientes que cohabitan a lo largo de toda la superficie:

Los espacios cerrados, silenciosos y de concentración, son tratados con tonalidades tenues más apagadas y una iluminación más doméstica. Éstos se concentran en el centro del coworking.

Contrariamente, en los espacios comunes de trabajo, el color blanco inunda mobiliario y revestimientos, dotando a éste del dinamismo propio de la flexibilidad y polivalencia del trabajo en equipo. Estos espacios se posicionan en el perímetro, tocando a fachada, para aprovechar toda la iluminación natural proveniente de las numerosas aberturas en fachada.

Esta distribución circular fomenta el dinamismo propio de un espacio en el que la máxima a conseguir es el trabajo colaborativo y cooperativo.