Javier Simorra Flagship Store

La marca del modisto catalan Javier Simorra celebra su cuadragésimo aniversario afincándose en la milla de oro barcelonesa, en un nuevo establecimiento con más de 200 metros cuadrados situado en el Paseo de Gracia, frente a la archiconocida e histórica Pedrera de Gaudí.

Se plantea un diseño atemporal, en contraposición a una imagen tendenciosa más voluble propia de varios locales punteros del Paseo de Gracia, con la pretensión de que la marca se arraigue a un emplazamiento tan singular desvinculada de caracteres más etéreos como el tiempo, la moda o las tendencias: condiciones más propias de las prendas expuestas, genuinas protagonistas del conjunto.

La envolvente, mediterránea, clara, pétrea, se resuelve con texturas heterogéneas con reminiscencias a la emblemática Pedrera, simpatizando con ésta en tonalidades y color.

Una segunda piel, ingràvida, mediante un entramado de madera de nogal de proximidad, coloniza los espacios de exposición y acoge, en su intersticio con la arquitectura del local, el conjunto de prendas de las distintas colecciones de la marca catalana.

Los probadores se solucionan con mullidos paramentos de terciopelo coralino que cobijan la experiencia del probar en una intimidad propia del más confortable refugio.

El conjunto se remata con grandes jardineras de vegetación salvaje y pinzeladas de color negro en forma de iluminación, barandillas o herrajes que evocan los trabajos de forja que Gaudí realizó en su obra más laureada

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Javier Simorra Flagship Store

Javier Simorra Flagship Store

La marca del modisto catalan Javier Simorra celebra su cuadragésimo aniversario afincándose en la milla de oro barcelonesa, en un nuevo establecimiento con más de 200 metros cuadrados situado en el Paseo de Gracia, frente a la archiconocida e histórica Pedrera de Gaudí.

Se plantea un diseño atemporal, en contraposición a una imagen tendenciosa más voluble propia de varios locales punteros del Paseo de Gracia, con la pretensión de que la marca se arraigue a un emplazamiento tan singular desvinculada de caracteres más etéreos como el tiempo, la moda o las tendencias: condiciones más propias de las prendas expuestas, genuinas protagonistas del conjunto.

La envolvente, mediterránea, clara, pétrea, se resuelve con texturas heterogéneas con reminiscencias a la emblemática Pedrera, simpatizando con ésta en tonalidades y color.

Una segunda piel, ingràvida, mediante un entramado de madera de nogal de proximidad, coloniza los espacios de exposición y acoge, en su intersticio con la arquitectura del local, el conjunto de prendas de las distintas colecciones de la marca catalana.

Los probadores se solucionan con mullidos paramentos de terciopelo coralino que cobijan la experiencia del probar en una intimidad propia del más confortable refugio.

El conjunto se remata con grandes jardineras de vegetación salvaje y pinzeladas de color negro en forma de iluminación, barandillas o herrajes que evocan los trabajos de forja que Gaudí realizó en su obra más laureada